lunes, 5 de enero de 2009

Wanda Nara quiere un Mercedes


Voy a hacer un experimento. Voy a comprobar si el año que hice en Ciencias de la Comunicación sirvió para algo, si aprendí algo. Voy a hacer lo que hacen todos los medios de comunicación: voy a desviar la atención del público.

Primero, y como habrás visto, “lector desprevenido”, he elegido un título que llame bien la atención.

Listo, ya capté tu atención.

A continuación procederé a distraer tu atención de las cuestiones más o menos importantes que abruman tu día a día: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Me dará el gasoil para llegar hasta ahí? ¿Qué hay después de la muerte? ¿Existe un más allá? ¿Qué ruta me conviene para llegar? ¿Hay vida en Egipto? ¿Lennon o McCartney? ¿Lennin o McCarthy? Y una larga lista de etcéteras.

Te preguntarás cómo voy a hacer para distraer tu atención, siendo que eres una persona tan inteligente, leída, crítica e informada.

Muy fácil: te voy a dar para leer cualquier noticia chota:

Wanda Nara quiere un Mercedes

La vedette pasa sus días de embarazo en la casa que tiene junto a su marido Maxi López en Moscú y como está cansada de salir de shopping, ahora elige sus futuras compras por catálogo. El futbolista por supuesto le concede todos los antojos.

Wanda Nara y Maxi López se casaron meses atrás en Argentina y luego partieron rumbo a Moscú en donde el futbolista está desarrollando su carrera.

La vedette, que va de vez en cuando a Buenos Aires a visitar a sus padres, decidió que no piensa trabajar hasta después del parto, y es por eso que le dedica mucho tiempo a sus antojos y pasa el tiempo pensando que nuevo chiche le puede pedir a su marido.

Días atrás, mirando una revista en su casa, porque ya no sale de shopping sino que elige lo que quiere comprar por catálogo, la rubia vio un auto que le encantó y decidió instantáneamente que quería uno igualito al de la foto.

Cuando llegó Maxi, su reciente esposa le comentó cuál era su nuevo antojo. Wanda había elegido una coupé Mercedes Benz SLR McLaren, uno de los autos más caros del mundo.

Como no podía ser de otra manera, Maxi dijo “Sí, mi amor” y comenzó las averiguaciones para encargarlo, al parecer el auto es tan exclusivo que se compra sólo por catálogo. (primiciasya.com)

Ya está. Ya leíste la noticia. No hay vuelta atrás. Por al menos unos minutos tu atención estuvo distraída de las cosas realmente importantes de la vida y quedó captada por esta noticia acerca de los caprichos de Wanda Nara.

Ah… ya me siento toda una mujer de los medios, una Blanca Rodríguez, una Rosario Castillo. Qué placer. Es como un cosquilleo en la panza, en las manos, en los pies… Ah no, eso del cosquilleo en las extremidades me asusta un poco…

¿Me estaré por morir? ¿Cómo y cuándo me voy a morir? ¿Hay vida después de la muerte? ¿Reencarnaré en alguna alimaña o en un ser humano? ¿O me iré al cielo? ¿O al infierno? ¿Hay videt en los baños del más allá o es como cuando uno se va de camping? ¿Serán muy caros los alquileres?

Puta madre. No hay caso. Estoy abrumada por la duda.

¿Que Wanda Nara qué? Pero andate a la puta que te parió…

Culo solidario


Estos últimos días he estado en obra. He estado ayudando a acondicionar la nueva casa de mi pareja antes de que se mude, lijando, pintando, ensuciándome, limpiándome con aguarrás (que te destroza la piel), ensuciándome de vuelta, y así.

Y en estos días se me ha revelado, cual llama que ilumina mi conciencia, una verdad inobjetable.

Durante prácticamente toda mi existencia conciente ha habido una pregunta, una cuestión que me ha intrigado grandemente: ¿por qué cornos a los plomeros, electricistas, obreros, pintores y afines se les ve el culo cuando están agachados o de rodillas durante la realización de sus diversos menesteres? ¿Es que no se dan cuenta? ¿Es que no les importa? ¿Es que han perdido todo rastro de vergüenza? ¿Es que no han superado la etapa anal exibicionista?

Nada de eso.

La verdad que he comprendido en estos días es que esta infamia es inevitable.

Es humanamente inevitable e imposible mantener los pantalones en una posición tal que cuando un@ se agacha no se asome, tímida o escandalosamente, lo que alguien ha dado en llamar “la sonrisa vertical”.

Es imposible.

Durante la última semana he subido mi pantalón al menos unas cien veces, y se ha vuelto a caer otras tantas veces más. Durante la última semana he llevado mi pantalón casi a la altura de mi cintura, lo cual es bastante incómodo, teniendo en cuenta que el pantalón en cuestión es de tiro medio (no quiero ni pensar qué hubiera pasado si fuera de tiro bajo). Durante la última semana he ajustado mi cinturón decenas de veces, hasta casi cortar la circulación de mi sangre.

El resultado: el pantalón siempre se volvió a bajar. Siempre. Todas y cada una de las veces. Todas y cada una de las veces terminé luciendo al menos unos centímetros de mi “sonrisa vertical”, para escándalo mío y divertimento de las demás personas que me acompañaban en esta empresa, entre ellas, mi pareja.

Es por eso que hoy hago llegar mi solidaridad a todos esos obreros, plomeros, electricistas, pintores y demás que se han dado por vencidos y han resignado toda esperanza de resguardar su privacidad del resto del mundo. Yo estoy con ustedes. Yo comprendo vuestra desazón. Yo comparto vuestra decisión de no luchar contra algo que es mucho más grande y poderoso que un@ mism@.

¡Arriba las rayas de los culos del mundo!

¡No nos moverán!

¡Los culos unidos jamás serán vencidos!

¡Por autonomía y cogobierno de todas las sonrisas verticales!

¡Anarquía es orden, y que a un@ se le vea el culo cuando pinta agachad@ es inevitable!

¡Salud!

Otra cosa: ojalá el mío fuera tan lindo como el de la muchacha de la foto...Si así fuera, ya estaría yo haciendo fortunas en "Mostrando el Culo por un Sueño".

El berretín burgués llevado a canción



Alejandro Dolina dice (o hace decir a uno de sus personajes de los "Radiocines") que "es un prejuicio burgués el que uno tenga que elegir". Me pareció que esta canción de Liliana Felipe lleva ese prejuicio a su máxima expresión, de manera muy graciosa, pero también denunciado una realidad terrible. Espero que les guste. Más abajo está el video.

Tienes que decidir

Tienes que decidir
Quién prefieres que te mate:
Un comando terrorista
O tu propio gobierno para salvarte
Del comando terrorista

Tienes que decidir
Qué prefieres que te mate:
La pobreza, la miseria,
El Tratado de Libre Comercio
O el programa contra el hambre

Ya se acabó aquel tiempo
En que decidían
Cómo nos mataban
Y sin preguntarnos siquiera
Por pura cortesía
Si era nuestro deseo
El de fenecer
Como los mosquitos
Al amanecer
O morirnos de sed

Ya nos mataron de tantas maneras
Ya nos cansamos de ir al panteón
Ya no sabemos si somos civiles,
Rehenes, vampiros o simples mortales
Pero de tanto morirnos
Al menos nos hamos ganado el derecho de decidir
Cómo queremos morir

Tienes que decidir
Cómo prefieres morir:
De hambre natural
De asco terminal
De pago de Predial
Ahorcada con tu chal
Debiendo un dineral
Cruzando de ilegal

Ya se acabó aquel tiempo
En que decidían
Cómo nos mataban
Y sin preguntarnos siquiera
Por pura cortesía
Si era nuestro deseo
El de fenecer
Como los mosquitos
Al amanecer
O morirnos de sed

Ya nos mataron de tantas maneras
Ya nos cansamos de ir al panteón
Ya no sabemos si somos civiles,
Rehenes, vampiros o simples mortales
Pero de tanto morirnos
Al menos nos hamos ganado el derecho de decidir
Cómo queremos morir





La Noche de los Recuerdos de la Vergüenza


Se viene el 24 de agosto. El mítico 24 de agosto. “La Noche de la Nostalgia”, “La Noche de los Recuerdos”.

Y ya que por estas fechas nos acordamos de tantas estupideces y nos vienen nostalgias por cualquier canción chota que escuchamos en la radio, hoy quiero acordarme de otra cosa.

Un 24 de agosto de 1994, hace tan solo 14 años, morían a manos de la represión policial Fernando Morroni y Roberto Facal.

Morían por manifestarse pacíficamente, como otros tantos miles de personas, hombres, mujeres, gurisas, gurises, niñas y niños, y como otros tantos cientos de personas que resultaron heridas.

Morían por defender el derecho de tres ciudadanos vascos a recibir asilo político en nuestro país, así como otros miles de compatriotas recibieron asilo allá, cuando el Estado terrorista los obligó a irse.

Morían a manos de un Estado aún terrorista, a pesar que hacía ya diez años que el Uruguay era “democrático”.

Morían jóvenes.

Morían peleando por un mundo un poco más justo.

Morían injustamente en la masacre de Jacinto Vera, en la masacre del Filtro.

Murieron, y hasta hoy los responsables de sus muertes siguen impunes.

Hasta hace por lo menos dos años, tres de los mayores responsables de la masacre estaban ocupando cargos de jerarquía en las fuerzas policiales uruguayas, habiendo sido promovidos a esos cargos por el gobierno “progresista”, y habiendo incluso sido procesados por sus responsabilidades en la masacre.

Esto por no nombrar al en ese entonces presidente, Luis Alberto Lacalle, quién dio las órdenes a su Ministro del Interior, Ángel María Gianola para desatar la represión.

Andan todos libres caminando por la calle, haciendo política, dando órdenes, sin vergüenza, con la soberbia del impune.

Y aunque en esa fecha yo solo tenía 9 años, los 24 de agosto me da por acordarme de estas cosas.

Porque yo no olvido.

Ni perdono.

No aprobado, 1


Este es un típico berretín burgués. El otro día di un examen y lo perdí. Y aunque yo se que el fallo fue justo, yo siempre tengo una esperanza, allá muy en el fondo, lo que me hace por lo menos dudar inconcientemente de la justicia del fallo.

Detesto los exámenes. Detesto la idea de tener que dar exámenes. Detesto estar todo el día ahí sentada, esperando a entrar a dar el oral. Detesto pasar todo el día con ganas de bañarme, cansada, con hambre, con sed, etc. Detesto estar nerviosa todo el día, dándome cuenta de todas las cosas que no se, por la razón que sea (o porque me las rifé, o porque las estudié y nunca las entendí, etc.). Detesto tener que aguantar a algun@s “compañer@s” haciendo alarde de tooooodo lo que saben, metiéndose todo el tiempo en conversaciones ajenas, dando opiniones a troche y moche, como si a alguien le interesara lo que opinan sobre la problemática del País Vasco, o el incremento de los casos de anorexia entre las mujeres negras sudafricanas desde 1994 coincidiendo con el final del Appartheid, o cualquier otro tema.

En realidad lo que más detesto es esa concepción que existe en algunas instituciones educativas de este país de que un@ va a demostrar su conocimiento a través de la respuesta a algunas preguntas elegidas de manera totalmente arbitraria por un tribunal de “notables”, o a través del desarrollo de un tema particular, también seleccionado por estos “notables”.

El mecanismo de los exámenes es de una perversión tal que a veces me asusta. En esta lógica, los estudiantes somos concebidos como maquinitas de estudiar, aprender, y salvar exámenes: “Si estudiás, vas a salvar”.

¡Mentira! He visto decenas de veces cómo algunos de mis compañer@s se rompen el alma estudiando durante meses, yendo a profesores particulares, recursando materias y un montón de cosas más, y pierden el examen como si nada.

No, como si nada no. Lo que pasa es que justo ese día se sentía mal, o se había peleado con el/la novi@, o había dormido mal, o estaba contracturad@, o tenía laringitis y no podía hablar, o…

Pero ta, todo eso no importa, porque “si estudiás, vas a salvar”.

Ta, obviamente que perder un examen no es ni por lejos lo peor que te puede pasar en la vida. Esto es algo que yo me repito y le repito a mis compañer@s incansablemente durante las largas horas de espera: “¿Qué es lo peor que nos puede pasar? Perderlo y tener que darlo de nuevo. Nada más. No nos jugamos la vida, ni la vida de un ser querido, ni nada. Es un examen, nada más.” Y de esa forma fomentamos la autocomplacencia y se nos exacerba la neurosis. Lo bueno es que la mayoría somos neuróticos (chiste neurótico). Igual siempre salta algun@ con el típico “Si, pero si lo perdés, te afecta la escolaridad y bla bla bla…” ¡Pero la puta que te parió!

Y bueno, ta. Me tenía que descargar. Tenía que hacer mi declaración de principios en contra de los perversos exámenes que la hacen pasar tan mal a una. No hay derecho, a dónde iremos a parar, bla bla bla...

Sarita, la pervertida.


Ta, lo voy a confesar. El otro día miré “Tenemos que hablar”, el programa de “debate” o “discusión” que se transmite por canal 4; ése que lo conduce la rubia con la voz más insoportablemente chillona del mundo, Sara Perrone. Y es como una confesión porque yo ya se que mirar ese programa me hace mal, que es perjudicial para mi salud mental, que es como un viaje de ida como la pasta base, etc., pero el tema me interesaba.

No, en realidad el tema no me interesaba demasiado, porque yo ya tengo una opinión formada sobre ese tema que difícilmente vaya a cambiar. Lo que me interesaba era escuchar qué decían los eruditos del programa sobre el tema en cuestión: “El sexo libre, ¿es una perversión?”

Lo que me sorprendió es que en el programa participaba un montón de gente, con diferentes opiniones y puntos de vista, desde distintas realidades, de diferentes profesiones, etc., pero no hubo ni un sexólogo ni un psicólogo que explicara lo que es una perversión.

Pervertir: (Del lat. pervertere).

1. tr. Viciar con malas doctrinas o ejemplos las costumbres, la fe, el gusto, etc. U. t. c. prnl.

2. tr. Perturbar el orden o estado de las cosas.

Esta es la definición de la Real Academia Española. En sexología y psicología, según tengo entendido (y pido ayuda a alguien que sepa más), las “perversiones” tienen más que ver con las parafilias, con las “desviaciones sexuales” (también definición de la Real Academia).

Cito algunas parafilias (las que más me llamaron la atención, porque nunca se me hubieran ocurrido, o porque me parecieron graciosas, etc.) del “Diccionario de Perversiones y Parafilias” (www.deperu.com/miscelanea/perversiones-parafilias.html):

Abasiofilia: La excitación sexual sólo se produce cuando la pareja es coja.

Amiquesis: Excitación sexual al rascar a la pareja durante el acto sexual.

Anofelorastia: Excitación al profanar objetos considerados sagrados.

Barosmia: Excitación por el olfato.

Choreofilia: Excitación sexual al bailar.

Dendrofilia: Cuando la excitación sólo se produce al frotarse contra los árboles.

Dorafilia: Excitación sexual al tocar pieles animales, sintéticas o de cualquier otro tipo.

Electrofilia (electrocutofilia): La excitación sólo se produce al usar suaves choques eléctricos durante la práctica sexual.

Emetofilia: Excitación sexual proveniente del acto de vomitar.

Flatofilia: Excitación proveniente del olor de los gases intestinales propios o de la pareja.

Formicofilia: Excitación sexual al reptar de insectos o animales pequeños (hormigas, caracoles, gusanos, etc.) sobre los genitales.

Gomfipotismo: Excitación provocada por los dientes.

Hemotigolagnia: Atracción sexual por los tampones usados.

Hierofilia: Atracción sexual por las cruces.

Keraunofilia: Placer sexual por los rayos y truenos.

Misofilia: Atracción sexual por la ropa sucia.

Nosolagnia: Excitación proveniente de saber que la pareja tiene una enfermedad terminal.

Pediofilia: Atracción sexual por las muñecas.

Xenofilia: La excitación sólo se produce ante parejas de distintos países.

Hasta acá todo bárbaro. Se entiende que una “perversión” o una “desviación sexual” se produce cuando la persona en cuestión se excita con cosas o situaciones que aparentemente “no deberían” producir excitación sexual. Y digo “no deberían” porque todo esto puede ser muy discutible. Desde mi punto de vista personal, creo que cualquier práctica sexual consentida entre adultos y que no dañe la integridad física, moral, emocional o psicológica de terceros es perfectamente respetable. Todo lo demás responde a criterios de “normalidad” o “anormalidad” que a mí por lo menos me disgusta definir. Pero ta, es una opinión personal y que no tiene un basamento científico, por eso pido, nuevamente, la ayuda de alguien más letrado en estas cuestiones. Lo que sí no encontré en este diccionario y en otros que consulté fue una acepción para la supuesta perversión llamada “sexo libre”.

Volviendo al programa en cuestión, debo decir que me dio mucha rabia la forma en que se planteó y se discutió el tema. El hecho de no consultar a un psicólogo o a un sexólogo evidencia una falta de interés real por la cuestión en debate, y sí un interés perverso (bien vale la palabra) por la polémica barata de peluquería de barrio.

La definición que se daba en este programa de “sexo libre” era más bien vaga, si no inexistente. Se comparaba esta práctica (si es que se la puede llamar así) con el sexo pre-matrimonial o con la utilización de diversos artefactos con fines eróticos, como vibradores, lencería, etc.

Creo que para empezar habría estado bueno definir, si es que se puede definir científicamente, qué es el “sexo libre” y según quién, porque para empezar, lo que para unos es libertad para otros puede ser libertinaje y para otros un juego de niños.

Para seguir creo que es de cajón que en estas cuestiones se debería consultar a alguien más entendido en el tema, más teniendo en cuenta que hoy en día la disciplina de la sexología está tan en boga. Probablemente sí se haya consultado a un profesional, pero lo más probable es que este profesional les haya explicado lo que realmente es una perversión, lo que debe haber sido un disgusto para la producción del mentado programa, ya que la explicación invalidaba toda posterior discusión sobre si el sexo libre es o no una perversión, y se quedaban sin tema para discutir, ni Dios lo permita, tener que ponerme a pensar de vuelta a ver qué chotada discutimos esta semana...

Obviamente que estas son todas conjeturas mías, pero es que me llamó poderosamente la atención la falta de un “testimonio” (ya que se usa tanto esta palabra en este tipo de programas) de un profesional en la materia.

Los medios de comunicación de masas son formadores de opinión, vaya descubrimiento el mío. Cuando se hace una manipulación tan descarada de la información como en este caso se está formando una opinión en la audiencia, para bien o para mal. Aparte que la discusión se parece más a un puterío de gallinero que a un debate serio sobre cuestiones interesantes, de dónde no se puede sacar nada en limpio.

Más allá de las opiniones vertidas por los participantes, con las que se puede discrepar o estar de acuerdo, este programa transmite una moral y unos valores que yo calificaría al menos de retrógrados, por no decir fascistas, ya que la palabra suele herir susceptibilidades.

Porque se habla de libertad como si fuera una perversión. Y nada más alejado. La libertad, al menos en este tema, pasa por elegir lo que a uno más le guste y vivir de acuerdo a esa elección, sin hacer daño a otros. Tener sexo antes del matrimonio o no, usar “juguetes” o no, hacerlo solamente con tu cónyuge y para el resto de tu vida o hacerlo con todas las personas que te venga en gana, siempre con consentimiento mutuo, etc., son todas opciones dentro de la libertad individual inherente a estas cuestiones.

Porque, como ya dijo alguien, “la libertad es libre”. Yo agregaría que no debería ser lo “perverso” o “anormal”.

La hilacha.


Durante estas últimas dos semanas he estado siguiendo, a través de este portal, el tema del crimen de Pamela Silva, la nena de 11 años que fue brutalmente asesinada en Maldonado. Casi todos los días entraba en el portal y veía la ya conocida foto de Pamela, leía las noticias en torno al caso (que muchas veces eran escalofriantes y otras contradictorias y poco claras) y los comentarios de los demás usuarios.

En primer lugar debo hacer una puntualización: repudio en un cien por ciento lo que le pasó a esta nena. Calculo que esto no es raro; creo que a la mayoría de nosotros nos debe estrujar el alma saber lo que vivió Pamela esa noche y durante el tiempo que fue abusada y/o prostituida (esto todavía no está claro, al menos para mí). Y también me estruja el alma saber que muchas otras personas deben estar pasando por lo mismo, sin que nadie se entere. Por lo tanto, no creo ser original en mis sentimientos hacia todo esto.

Ahora, lo que me alarma sobremanera son algunos comentarios que han dejado algunos usuarios de este portal. Comentarios del tipo “Pena de muerte ya para estos monstruos por método de tortura”, o “Hay que mandarlos a todos para Tacuarembó” (haciendo referencia al caso de linchamiento de un preso en la cárcel de aquel departamento, por parte de otros presos y de dos carceleros, por un crimen similar), o “Justicia por mano propia para estos hijos de puta”, o “Sr. Juez, entregue a este hijo de puta al pueblo para que se haga justicia”, etc.

Vuelvo a decirlo: lo que le pasó a Pamela es deplorable, y los responsables de esto son unos hijos de puta con todas las letras. La verdad es que a mí no me cabe en la cabeza cómo alguien puede hacer este tipo de cosas; creo que nadie en su sano juicio podría llegar a hacer una cosa de éstas. Pero claro, se ve que los involucrados no estaban en su sano juicio, obviamente.

Pero que haya gente que exija la pena de muerte para estos individuos es algo que me preocupa profundamente, más allá que estoy totalmente en contra de la pena de muerte.

Yo no soy madre, así que obviamente no puedo saber qué se siente cuando a un hijo le pasan este tipo de cosas. Pero me lo puedo llegar a imaginar, creo. Puedo llegar a imaginar la rabia, el dolor, la impotencia, el asco, el espanto. Creo que no hace falta ser madre para sentir de esta forma cuando ocurre este tipo de hechos. Creo que lo único que hace falta es no ser indiferente.

La cuestión pasa por otro lado, me parece. Considero que la cuestión es que estas personas que plantearon sus exigencias tan vehementemente y con una rabia y un dolor que considero totalmente legítimos, no se han puesto a pensar en las verdaderas implicancias de lo que exigen. Lo que implican para ellos mismos.

Porque, yo me pregunto, ¿cuál es la diferencia entre esta gente y los presos de Tacuarembó, que hicieron justicia por mano propia? ¿Qué los hace diferentes? ¿Solamente que unos están presos y otros no?

Estos usuarios no se dan cuentan que a través de su expresión de deseo se están igualando a los presos de Tacuarembó; son tan o más crueles y sanguinarios que los presos de Tacuarembó. Están exigiendo que la Justicia debe ser ésa practicada en Tacuarembó, sin darse cuenta que son ellos mismos los que han mandado presos a estos hombres, por los motivos que sean. No se dan cuenta que son su Justicia, sus Leyes, sus Jueces los que deciden que estos hombres estén presos. Entonces, por un lado, merecen estar confinados, en condiciones infrahumanas, y por otro lado, son los superhéroes del momento, dignos de reverencia. Un razonamiento del tipo "Se los mandamos para allá y que se maten entre ellos; nosotros que somos gente de bien no nos vamos a ensuciar las manos..." Contradicciones del sistema, que le dicen.

Me parece que, como en muchos otros aspectos de la vida en sociedad, acá hay un fuertísimo componente de hipocresía. Somos súper civilizados, hasta que nos sale la bestia de adentro; confiamos y somos orgullosos de nuestra Justicia, hasta que los que quiebran las leyes pasan a ser motivo de orgullo; nos vanagloriamos de nuestra supuesta tradición de respeto a los derechos humanos, hasta que mostramos la hilacha.

No se, estas son apenas una reflexiones. No es un tema agotado ni mucho menos. Apreciaré los comentarios al respecto.

Una última puntualización, y si hay algún abogado o alguien en vías de serlo por la vuelta capaz que me puede ayudar: el Estado uruguayo ha ratificado algunos acuerdos internacionales (no estoy segura cuáles, por eso pido ayuda de algún leguleyo) que impiden que un Estado que haya abolido la pena de muerte, como es el caso de Uruguay, vuelva a implementarla. De lo contrario esto acarrearía sanciones internacionales. De vuelta, si hay alguien que sepa más de esto, no dude en explicarlo.