domingo, 29 de marzo de 2009

Carta abierta de los cuatro compañeros procesados.


A continuación transcribo una carta abierta que escribieron los cuatro compañeros procesados por los incidentes en el Senado. Suscribo a sus interrogantes.

Carta abierta al pueblo en general:

¿Quién dijo que somos todos iguales ante la ley?


Los sucesos a acaecidos en los últimos días no nos permiten dejar pasar la ocasión para expresarnos, somos los 4 militantes procesados por atentado en el marco de la agresión que sufrimos en las barras del senado cuando se votaba la Ley de Educación, hecho que todos recordaran ya que la prensa se encargó de criminalizarnos sistemáticamente. El proceso no fue el único castigo, el mismo fue acompañado de la obligación de realizar tareas comunitarias durante varios meses, sanción que al momento estamos cumpliendo. Obviamente, no estamos para nada conforme con la resolución judicial, ya que se ha cometido una injusticia contra luchadores sociales. Pero en fin, esto correrá por los carriles que deba correr y mientras cumplimos con lo dictado por el juez. Dicho dictamen fue aplaudido desde los grupos de poder y en particular los medios de comunicación
Los sucesos a los que nos referimos tienen que ver con la pelea en la cámara de diputados entre el frenteamplista Álvaro Vega y el nacionalista Sergio Botana, éste con porrista incluida (Obviamente mucho menos mediático que los sucesos del año pasado).
Sabemos que no conseguiremos cambios en nuestra causa ni nada por el estilo con esta carta, pero son varias las interrogantes que nos surgen:
Estos diputados, ¿dónde cumplirán tareas comunitarias?, ¿Serán citados a algún juzgado?, ¿Serán criminalizados por todo el sistema como patoteros?, ¿Les prohibirán la entrada al parlamento? ¿Algún periodista sensacionalista de policiales pedirá cárcel para ellos?, ¿Nin Novoa va a hacer alguna denuncia, o simplemente no los va a dejar entrar a su Taberna por algún tiempo?.
La opción de barrer debajo de la alfombra por parte del poder político y los medios de comunicación frente a este hecho, reafirma que nuestra sanción fue parte del proceso de criminalizar y judicializar a los que luchan y no aceptan las imposiciones.
Nuestra voluntad de seguir luchando por una educación pública autónoma y cogobernada al servicio de los sectores populares continúa más firme que nunca. En ese sentido es que convocamos el próximo martes 24 a las 13 horas a acompañar a los docentes de secundaria al juzgado de Bartolomé Mitre, donde se enfrentaran al poder judicial que buscara criminalizarlos a partir de la ocupación de Liceo 62 el año pasado.

“Construiremos un mundo nuevo, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones”

Luisina, Marco, Camilo y Marcelo

sábado, 28 de febrero de 2009

¿La revancha de las mujeres?

Estos últimos días he tenido la oportunidad de ver, de a pedazos, algunos capítulos de la nueva telenovela de Canal 10, llamada “Victoria”.

Durante mis años liceales, mis profesoras de Literatura me enseñaron a prestarle especial atención a los nombres de los personajes de las obras que analizábamos, y más si estos nombres formaban parte del título de la obra, pues parece que el nombre del personaje nos puede decir mucho sobre ese personaje, sobre su personalidad*.

Así, más allá de su significado estricto, un nombre en el cual predominan las vocales y las consonantes de sonido “suave” (por ejemplo, “Alicia” o “Luciano”) indican una personalidad tendiente a la suavidad, la ternura, lo liviano, lo etéreo, lo lúdico, etc.; mientras que los nombres en los cuales predominan las consonantes (como “Fernanda” o “Bruno”) revelan una personalidad más terrenal, práctica, fuerte, severa y dramática.

Eso es lo que decían mis profesoras, y yo debo decir que concuerdo bastante. Sobre todo porque mis profes no eran ningunas taradas, y más que nada porque las obras que analizábamos en el liceo estaban escritas por unos tipos que tampoco eran ningunos tarados, sino que más bien andaban volando.

Claro, cuando me encontré con el aviso publicitario de esta telenovela, que dice que es “la revancha de las mujeres”, en lo primero que pensé fue en su título. Me pareció más que obvio que el tipo que escribió este guión eligió ese nombre por motivos evidentes: es el nombre de la protagonista y además su significado es bastante claro.

Así que ta, en un brote feminista de lo más naïve, me dije “¡Opa, ésta va a estar buenísima! ¡Por fin una novela en la que la protagonista no es una pobre desharrapada que se enamora de su hermoso, sensible, caritativo y rico patrón! ¡Por fin una novela en la que la protagonista es una mujer fuerte, independiente, libre, pero a la vez amorosa, tierna, afectuosa con sus seres amados! ¡Una mujer completa por sí misma, que no necesita de un hombre para ser!” y bla, bla, bla.

A veces soy tan crédula, por no decir que soy flor de naba.

La cuestión es así (por si hay alguien más inteligente que yo que no haya cedido a la tentación): una mujer madura, después de 25 años de matrimonio y tres hijos, se entera que su marido le es infiel, y por si fuera poco la tercera en discordia es bastante más joven. Ahí se desencadena el drama de esta señora: “que sí, que no, que si la dejás, que si te dejo, que si me dejás, que qué van a decir de mí mis hijos y mi distinguido entorno social, que si me divorcio, que si te vas te irás solo una vez, que qué caro que está el boniato y estas hortensias de mierda que no me quieren dar flor…”

Y además de todo, esta mujer tiene tres hijos (dos gurisas y un botija) con sus propios problemas; una madre que es una yegua castradora; un ex marido imbancable; y como si no fuera suficiente, un muchacho veinte años menor que le arrastra el ala.

Y es en este último punto** en donde yo tenía puestas mis más ingenuas esperanzas. Porque si esta es “la revancha de las mujeres”, yo estaba esperando que a la primera de cambio Victoria se pegara una revolcada con el pendejo y que dieran rienda suelta a su lujuria y sus más bajos instintos.

Pero no. Resulta que me engañaron vilmente. O esta no es “la revancha de las de las mujeres”, o los autores no tienen muy claro lo que significa la palabra “revancha”***, o Victoria es una pacata reprimida, que tiene a flor de churro adelante y se hace la frígida, no vaya a ser cosa que el tipo piense que una tiene el sí fácil, o que una es una loca descocada que le gustan “esas cosas”.

Victoria: ¡me tenés podrida! ¡El guacho muere de amor por vos! ¡No te hagas la cosa que a vos también te gusta! Me cacho, gente grande y con tantas pavadas…

Flaco favor nos hacen estas novelas que ponen a estas mujeres como ejemplo de mujeres liberadas y qué se yo... Con decirte que Sor Juana Inés de la Cruz es mucho mejor ejemplo…


*No sé si los personajes de una obra literaria pueden tener personalidad en el sentido psicoanalítico del término. No lo dudo; simplemente no lo sé.

**Si yo fuera Dolina, y Rolón me preguntara “¿Cuál?”, yo le respondería “Éste, el veinte años menor…”

***Según la Real Academia Española, “revancha” significa “desquite”.

miércoles, 28 de enero de 2009

Elogio del SPM


Siempre creí que era un invento, una tara de mujeres reprimidas que vivían sus procesos fisiológicos naturales como impuros o vergonzantes, mujeres que somatizaban esas vergüenzas y esos pudores a través de síntomas físicos de variada índole. También pensaba que era una manifestación del leve retraso mental de algunos hombres machistas, que justificaban sus múltiples limitaciones a la hora de relacionarse con una mujer a través de la invocación de “esos días”.

Debo reconocer que yo escupía para arriba.


Por si alguien aún no se ha dado cuenta estoy hablando del síndrome pre-menstrual (SPM) y de la menstruación misma, así que si hay alguien leyendo esto a quien estos temas le resulten ofensivos de alguna manera; a quien no le interese en absoluto; o a quien, que una mujer hable o escriba libremente sobre estas cuestiones, le parezca la demostración más cabal de que al mundo le falta un tornillo (“que venga un mecánico”, como cantaba Gardel), que ya no hay valores ni moral, que la juventú está perdida y toda endrogada, se puede ir tranquilamente, sin necesidad de que siga leyendo y sin necesidad de comentar nada. Después no se aceptan reclamos.
Hecha esta aclaración, prosigo.

Pues bien, hasta hace un tiempito, yo no sufría de SPM. Como expliqué más arriba, incluso desconfiaba de su existencia. Hasta que, hace alrededor de dos años, me di cuenta que yo también lo padecía. Y me di cuenta porque me puse a llorar por una pavada que en cualquier otro día del mes me hubiera sido totalmente indiferente. Y ahí supe que eran las hormonas llorando (buen Dark Knight, si aún sigue leyendo, es bajo su propio riesgo).

Y la verdá que el SPM no es joda. Una anda toda hecha pelota, inflamada, dolorida, con cólicos, congestionada, una porquería. Y además una anda hiper-sensible, llorona, con la autoestima “felpudo”, insegura, reclamando aprobación, demandando mimos, pero a la vez clamando que nos dejen tranquilas y reprochando que nadie nos entiende, especialmente “los hombres”. Y a la vez es uno de los momentos del mes en que la libido está más alta, y es cuando más ganas tenemos de tener relaciones sexuales, lo cual a veces no es posible, o por lo menos incómodo, por razones varias. Bueno, esto es lo que le pasa generalmente a las mujeres que pasamos por el SPM; puede ser que no le pase a todas.

Además, con la cuestión de la menstruación se suscita un fenómeno por demás interesante: cuando varias mujeres viven juntas o pasan varias horas al día juntas, en el trabajo por ejemplo, sus ciclos menstruales tienden a “ajustarse”, de manera tal que sus menstruaciones llegan en la misma fecha, días más, días menos. Los y las que vivimos con más de una mujer sabemos cómo es eso. Los que no viven con mujeres imagínense tener a una fémina padeciendo los síntomas anteriormente consignados, y luego multiplíquenlo por dos o por tres o por el número que ustedes quieran y van a tener una pálida idea de lo que estoy hablando.

Algo que sí me molesta bastante es cuando una se encuentra en “esos días”, y debido a la incomprensión de los demás (generalmente hombres, pero no siempre), una se gana el adjetivo de “histérica”. A esos y esas ignorantes les voy a explicar una cosa, y presten mucha atención así no cometen este error nuevamente: la palabra “histérica” deriva de la palabra latina “hister”, que significa “útero”, y la verdá que yo no tengo la costumbre de sacarme el útero unos días y ponérmelo otros, por lo que soy histérica todos los días, desde que nací por lo menos y si es posible, hasta el día que me muera.*

Pero bueno, estos son puros berrinches de alguien que tiene la vida medianamente solucionada como para tener tiempo y ganas de pensar y escribir sobre estas cuestiones: un berretín burgués.

Y la verdá que prefiero y agradezco poder quejarme de estas cuestiones, antes que no saber lo que es una menstruación, como le pasa a muchas mujeres que empiezan a parir cuando aún son niñas y quedan embarazadas cada diez u once meses, hasta que el cuerpo les dice basta.

Así que: ¡Viva la menstruación! ¡Viva el SPM! ¡Salud a todas las histéricas!

Les dejo un video de Liliana Felipe, histérica orgullosa y genia total.






*
Parece que en psicología la palabra “histérica” tiene otras connotaciones, pero por motivos de conveniencia, y para que el artículo me quede bien, no las incluí. De última el blog es mío y escribo lo que quiero. Agradezcan que por lo menos les aviso que les estoy ocultando información. Eso en otros lados no sucede...

domingo, 11 de enero de 2009

Las Gracias otorgadas por el Sacrosanto Veto de San Tabaré el Altísimo


Dejé pasar algunas semanas, a ver si se tranquilizaba la cosa y si se me pasaba la indignación. Pero no, no se me pasó.

Pero el tiempo me dio la oportunidad de reflexionar, y esa reflexión ha iluminado mi conciencia y mi corazón, y una verdad me ha sido revelada.

Es así que, queridos feligreses, aquí les hago llegar las Tablas de la Gracia Infinita de San Tabaré el Altísimo, que a través de su Sacrosanto Veto guía nuestro camino, nos libra de todo mal y no nos deja caer en tentación. Como podrán apreciar, las Gracias están divididas según clase social, como para que no existan confusiones tanto en la Tierra como en el Cielo. Amen.

Para las pichis atorrantas de los cantegriles

Para la gente bian como una

El aborto es ilegal, y podés ser procesada vos, la vieja que te lo hace, la ramita de perejil y hasta el loro.

El aborto es ilegal, pero el médico titulado por la UdelaR, que vive en Pocitos o Punta Gorda, tiene suficiente guita como para sobornar a los jueces y las autoridades y que su clínica clandestina siga funcionando lo más campante.

Si todo funciona bien, si Dios y la Virgen quieren y si tenés suerte, la infección se te cura en unos pocos días. Eso si no hacés una sepsis y reventás como un sapo. Por las dudas prendé una vela.

Si todo funciona bien, al otro día ya podés ir a tomar el té con tus amigas, a jugar al scrabble, por no decir que te podés ir de shopping tranquilamente. Por las dudas pedí hora en la peluquería.

¿Y cómo que no querés tenerlo? Hubieras cerrado las piernas, entonces, atorranta… No terminaste la escuela y ya te andás revolcando por ahí… ¿Y qué me importa si no querés tener hijos con el Yeison porque te pega…?

Si, no, me imagino, un hijo ahora hubiera sido una calamidad… Todavía te quedan dar dos materias para recibirte en la Católica, y a tus papis le quedan tres cuotas de tu Mini Cooper… Y además andás mal con Humberto…

¿Te arrepentiste? ¿Te sentís culpable? Jodete y callate la boca, no vaya a ser que encima caigas en cana… Y de última, eso se arregla con otro hijo…

¿Te arrepentiste? ¿Te sentís culpable? Tengo el número de un psicólogo que es bárbaro… ¿Por qué no vas y hablas con él?


Nota de la autora: Lo de "pichi atorranta" y "gente bian" son meras estereotipaciones con el único fin de provocar algún tipo de reflexión en el/la lector/a. No representan en absoluto la forma de pensar de quien suscribe, y están hechas desde el humor, como el resto del artículo, si es que este tema se puede tomar con un poco de humor. Espero que los y las lectores/as entiendan el sarcasmo y la ironía; de otra forma, estamos frit@s. Salud.

lunes, 5 de enero de 2009

Matemáticamente, ¿tenemos chance?


Tengo una suerte bárbara. Mis amigos escriben artículos en sus blogs, e involuntariamente me brindan material para que yo escriba en el mío. Leyendo esta entrada del blog de mi amigo Daritxo, me quedé pensando en algo que me pareció interesante: el tema de las almas gemelas. Es cierto, Daritxo no habla nada sobre las almas gemelas, pero por alguna razón, mis pensamientos se desviaron por ese lado.

La cuestión es así: el concepto de “almas gemelas” es muy poético y esperanzador; se supone que cada un@ de nosotr@s tiene un alma gemela, una “media naranja”, un “amor de mi vida”, con el que vamos a vivir felices para siempre comiendo perdices (no en mi caso, prefiero las milanesas de soja). Hasta acá todo muy lindo.

Ahora, se plantean varios dilemas que podrían hacer al menos tambalear la creencia en la existencia de tal cosa.

Para empezar, si un@ no cree en la existencia del alma, no tiene sentido creer en la existencia de las almas gemelas. Pero supongamos que creemos en la positiva existencia de alma (ya lo veo al amigo Ptolmes arrancándose canas verdes).

El segundo problema que se plantea es encontrar a esa alma gemela, lo cual no es fácil. Según la Wikipedia, la superficie de la Tierra es de 510.065.284,702 km2 (igual pido que el amigo Ptolmes lo confirme). Sobre esa superficie convivimos alrededor de siete mil millones de almas, y esa cifra sigue en aumento. Así que ¿por qué cuernos mi alma gemela iba a vivir en el mismo barrio, o en la misma ciudad, o en el mismo país, o siquiera en el mismo continente que yo? Proporcionalmente, el alma gemela de la mayoría de nosotr@s tendría que ser la de un/a asiátic@. Esto sin tomar en cuenta la posible existencia de vida extraterrestre inteligente que pudiera a llegar a haber por ahí diseminada en el universo, y no nos vamos a poner xenofóbicos; ¿qué tiene un alma terrícola que no tenga una extraterrestre?

En tercer lugar, y suponiendo la afortunada casualidad de que un@ encuentre su alma gemela, estaría bueno que semejante hallazgo no pase inadvertido ante nuestros ojos. Y a veces un@ vive tan distraíd@ con asuntos mundanos…

También estaría bueno que esa persona que creemos nuestra alma gemela crea lo mismo de nosotr@s; es decir, que no crea que su alma gemela sea un/a tercer@, porque ahí el tema de comer perdices o milanesas de soja para siempre se entra a complicar… Si un@ cree fervientemente que su alma gemela es Fulan@, y resulta que viene Mengan@ a tratar de convencernos de lo contrario, y además se postula como nuestra única y verdadera alma gemela, difícilmente le creeremos. Digo difícilmente y no imposiblemente…

Pero bueno, todos estos son detalles menores. Tal vez algun@ de nosotr@s sea un@ de es@s poc@s afortunad@s que encuentran a su alma gemela y viven felices para siempre, y para muestra basta un botón…

Yo por ahora me conformo con vivir agradecidamente enamorada del que yo creo fervientemente es mi alma gemela, que no es poco, dadas las posibilidades…


De Zoster, culebrillas y malas palabras.


Todo empezó con una ronchita chiquitita en la panza, tirando para el lado derecho. Ni me preocupé; “me picó un bichito, o el perfume del jabón me dio alergia, nada de qué preocuparse”, pensé.

La cuestión es que la ronchita me picaba de vez en cuando, pero cuando me rascaba -cosa inevitable para mí, sobre todo porque rascarse es verdaderamente placentero- me dolía bastante.

Al otro día la ronchita se agrandó, y no solo eso: encontré nuevas ronchitas, o mejor dicho, nuevas ampollitas minúsculas, coloraditas, también en la panza y en la espalda, más o menos a la misma altura.

Le pregunté a mi suegra, que es doctora, a ver si tenía idea de qué podía ser eso (debo reconocer que las ventajas de tener un médico en la familia son numerosas, y no dudo en aprovecharlas). Me dijo que podía ser el “herpes Zoster”, a lo que yo, con mi nulo conocimiento en estas cuestiones, la quedé mirando con cara de “¿Y cuánto me queda?”. “La culebrilla. Se ve que andás con las defensas bajas...”, me dijo

La culebrilla. Y yo que pensaba que la vieja y querida culebrilla era un invento de las viejas y las curanderas que siempre decían “¡Que no se te junte la cola con la cabeza porque TE MORÍS!”. Igual, cuando me hablaban de la culebrilla, yo me imaginaba que la gente que la padecía tenía dentro de su organismo una especie de parásito largo y blancuzco, alimentándose de andá a saber qué fluidos o humores asquerosos, que se iba alargando hasta que le daba toda la vuelta y se le juntaban la cola y la cabeza.

Resulta que al final, y previo consejo de mi suegra, fui a ver al médico para que me dieran un retroviral o algo de eso, porque además aprendí que el tema del Zoster tiene algo que ver con la varicela que tuve a los catorce años, y que me contagié a propósito, pero ésa es otra historia…

El médico que me atendió era un muchacho joven que hablaba muy rápido, por lo que algunas cosas no le entendí. Ahora, durante la consulta se suscitó un pequeño diálogo, en la que surgió una palabra que yo nunca pensé que iba a escuchar de un médico en medio del ejercicio de su profesión (no me sorprendería escucharla, dicha por la misma persona, en ámbitos menos formales). Transcribo el diálogo:

Doctor: ¿Y te pica?

Yo: Sí, pero no mucho, en momentos puntuales, no me pica todo el tiempo…

Doctor: Ta, pero cuando te rascás te duele hasta el orto, ¿no?

Yo: …ejem ... eh... sí…

Y bueh, resulta que ando con las defensas bajas, producto del estrés de estos últimos días; el lunes tuve un examen y la verdad que lo pasé bastante mal, psicológicamente hablando, y por eso se me manifestó la culebrilla.

Ahora estoy tomando remedios cada seis horas y esas cosas, y de vez en cuando me rasco, y me duele hasta el orto…

La vida no es un carnaval.


¿No les ha pasado de encontrarse por la vida con alguna persona que siempre está contenta, que siempre parece estar feliz? A mi si.

Eso no sería tan grave. Está bueno que la gente sea feliz. No tengo nada contra eso.

Ahora, lo que me molesta es que hay algunas personas que siempre están contentas y que esperan lo mismo de uno.

Hablando con un amigo muy querido surgió la siguiente idea: la vida no es un carnaval, muy a pesar de Celia Cruz. A veces uno está triste o angustiado, y eso es perfectamente normal. Si no estuviéramos tristes de vez en cuando, seríamos una piedra, o no nos importaría nada, o tendríamos un problema de negación bastante importante.

De todas formas, creo que hay razones y razones para estar triste. En mi caso personal, creo que si mi cuadro preferido pierde una final, o si pierdo un examen, por citar algunos ejemplos, ésa no es razón suficiente para tirarme a llorar en una cama.

Pero hay otras razones mucho más fuertes para estar tristes. Razones que pueden encontrar su origen en cuestiones más o menos globales, como la miseria, la injusticia, la guerra; o en cuestiones más personales, como la muerte de un ser querido, el fracaso de una pareja, o el íntimo descubrimiento de la propia condición de mortal, que a pesar de ser algo bastante obvio, no es poca cosa.

Lo que he notado, y más de una vez, es que hay como una “campaña” en contra de algunos sentimientos como la tristeza; como que la tristeza tiene mala prensa. Pereciera que uno siempre tiene que estar bien, siempre tiene que estar feliz y contento. Como que uno no tiene derecho a estar triste, enojado, angustiado. Como que los únicos sentimientos que deberían tener cabida en nuestra vida son los “positivos”. Y esto es muy fácil de notar: hay que prender la tele. En las publicidades nunca vamos a ver a alguien triste; o como mucho, si hay alguien triste, deja de estarlo cuando compra el producto o servicio que se está publicitando. En las telenovelas, por ejemplo, a la heroína le toca vivir las mil y una, llora devastada por su amor, sufre las crueldades de la villana… pero al final termina casada con su verdadero amor, felices y comiendo perdices. O nomás cuando nos encontramos por la calle con algún conocido que, como saludo, nos pregunta “¿Todo bien?”.

¿Y qué pasaría si digo que no? ¿Qué pasaría si dijera que estoy triste, que no está todo bien? ¿Cómo reaccionaría esa persona? Hay que hacer el experimento.

Creo que tampoco se trata de ir por la vida quejándose y estando triste por todo. Calculo que cada uno de nosotros tiene algo en la vida por lo que estar contento, orgulloso, agradecido, y está bueno darse cuenta que uno tiene esas cosas. Y obviamente que cuando la tristeza pasa a ser depresión, lo más acertado es consultar con alguien que nos pueda ayudar.

Pero por lo demás, creo que es muy importante permitirse sentir todo y no sucumbir a la perpetua felicidad impuesta de afuera, como si todo estuviera bien, como si todo fuera color de rosa. Creo que todos los sentimientos son válidos; la cuestión es qué hacemos con esos sentimientos, cómo los manejamos.

Así que ya saben: no estoy triste, pero cuando lo esté, no me vengan a ofrecer pañuelos para que me seque las lágrimas. Déjenme estar triste y llorar tranquila.

[]